Christian Vázquez: “Siempre soñé con ser el entrenador de Taekwondo de All Boys”

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Christian Vázquez, profesor IV DAN de Taekwondo del Club Atlético All Boys, contó sobre el enorme orgullo y la gran responsabilidad que le genera ser el entrenador de Taekwondo del club. También habló sobre su trayectoria dentro de la disciplina, cuando llegó al club, como está afrontando la pandemia y proyectos que tiene en mente para el futuro.

Durante la entrevista el profesor Christian Vázquez expresó el deseo que siempre tuvo por estar al frente del Taekwondo en All Boys y declaró: “Siempre fue un sueño, es como el jugador de fútbol que quiere jugar en primera, en mi caso era ser el entrenador de taekwondo del club”. Y a pesar de que ser un referente de la disciplina dentro de All Boys era un objetivo que sabía que se le iba a dar, se mostró sorprendido porque no pensó que se iba a cumplir tan pronto.

“Por nuestra actividad estamos acostumbrados a tener mucho movimiento y tener contacto directo con los alumnos y alumnas, pero ahora no podemos trabajar normalmente sino que de una manera muy reducida”, dijo Christian en referencia al momento pandémico por el que estamos pasando. Sin embargo el está convencido de que el taekwondo se adapta a cualquier situación de la vida y este caso no es la excepción.

-¿Cómo están haciendo con los entrenamientos durante la pandemia?

-CV: Había arrancado por Instagram Live, pero por una cuestión de practicidad ahora lo hago por Zoom así puedo interactuar mejor con los alumnos y las alumnas. Hacemos entrenamientos tres veces por semana de 40 minutos, que son lo que duran las reuniones, para más o menos mantenernos activos todos y seguir manteniendo la relación profesor-alumno. Con los más chicos es muy importante esto porque se ven entre ellos y charlan. Igualmente es complicado porque no todos se copan con esta modalidad, depende mucho de las familias y del alumno, pero intentamos ponerle la mejor onda para acompañar a los chicos y las chicas y sacarlos de la vida de encierro, que tengan contacto con la actividad y que se activen un poco. Al principio los padres y las madres desconfiaban mucho porque se preguntaban cómo sería taekwondo por Zoom, sin embargo se encontraron con la adaptación de la actividad y me cuentan que los nenes y las nenas están esperando todo el día para conectarse a la clase, que si no tienen se ponen mal.

-¿Cambian mucho las rutinas de un entrenamiento presencial a uno virtual?

-CV: Cambia mucho porque de esta manera virtual no podés hacer ejercicios en conjunto con un compañero, por ejemplo un frente a frente haciendo lucha o una media lucha. De esta manera eso no lo tenés entonces los hago hacer mucha media lucha contra un rival imaginario, les armo juegos, a veces con los más chiquitos hacemos clases en familia, pero te cambia mucho todo esto porque lo que sería la parte técnica es muy difícil corregirla a través de una cámara. En cambio con los adultos es un poco más fácil porque podés hacer rutinas físicas con descargas en medias luchas y se pueden poner un poco los guantes.

-Contanos un poco de tu trayectoria en el Taekwondo

-CV: Ya son 21 años dentro del taekwondo. Yo arranqué en el año 1999 con seis años en el club GEVP de Villa del Parque hasta los 12 años y después por una cuestión escolar, que me tocó ir a la noche, no pude seguir. Hasta que a los 15 pude retomar en otra escuela, me gradué de I DAN y a los 16 empecé como ayudante del profesor. A los 18 ya me largué solo a dar clases junto con Juan Manuel Villafañe, que es el otro profesor que labura conmigo, y es con quién afronto todos los desafíos. Mi primer experiencia como profe la tuve en un centro de jubilados en Flores, pasé por Imperio Juniors y en varios lugares más.

-¿Cuándo y cómo llegaste a All Boys?

-CV: En marzo de 2018 llegué a All Boys, de la mano de Alberto Mandelli, que a pesar de tener otras opciones, confió en mi proyecto desde el día uno y le voy a estar agradecido de por vida por darme la oportunidad de poder estar adentro del club.

-¿Qué objetivos tenés cómo profesor?

-CV: Durante todo este proceso uno fue creciendo en cuanto al conocimiento, competí y luego me dediqué a preparar chicos y chicas para la competencia. Pero el objetivo siempre estuvo en crecer cómo profesor, poder transmitir a la mayor cantidad de gente lo que uno sabe y los valores principales que tenemos dentro del taekwondo basados en el respeto, integridad, perseverancia y ayudando también desde el aspecto físico.

-¿Qué beneficios tiene el Taekwondo?

-CV: Mi primera alumna llegó por recomendación de un médico. Ya sea por dolores corporales o gente con problemas de atención, los profesionales de la salud te recomiendan taekwondo o natación como una solución. Y esto de que arranquen la actividad por recomendación médica y que después se terminen enganchando pasa mucho. Lo que pasa es que el taekwondo es un arte marcial muy completo. Desde la parte física trabajas psicomotrizmente: coordinación, equilibrio, flexibilidad y fuerza. Aparte también te ayuda a formarte como persona, y acá no hablo solo del taekwondo, sino que de cualquier arte marcial. Te das cuenta cuando una persona practica algún arte marcial por el respeto que tiene con el otro, es rarísimo que encuentres una persona que hace artes marciales y vaya por la calle haciendo gala de lo que hace desafiando a la gente y demás. Hoy en día el tema de la violencia cotidiana es muy difícil, sobre todo con los más chiquitos, por eso hay que trabajarlo mucho, porque los nenes y las nenas transmiten la violencia que viven en sus casas. No digo que en las casas haya violencia física, pero el hecho de ver al padre o a la madre viendo un partido de fútbol y que esté insultando al aire es un tipo de violencia. Entonces eso el chico o la chica lo lleva a la escuela y a la larga termina desencadenando en violencia física. En el taekwondo tenemos que trabajar para que los chicos y las chicas encuentren sus descargas, que aprendan a respetar a los demás, que lo que se hace en el dojo queda en el dojo. También se trabaja la autoconfianza porque cuando uno está seguro de uno mismo no necesita demostrarle nada a nadie.

-¿Cómo está conformado el equipo de profesores?

-CV: En el club estamos Juan Manuel y yo, pero nosotros intentamos estimular a nuestros alumnos y alumnas a que den clase cuando llegan a cinturón negro para que puedan transmitir todos los valores que fueron absorbiendo durante el aprendizaje. Aparte cuando uno da clases es cuando más aprende. Yo aprendí más gracias a mis alumnos que a mis maestros. Este año la idea era que algunos de los alumnos y alumnas de la escuela como Junior Arévalos, Rocío Sánchez, Eduardo Díaz Castillo y Micaela Favero comiencen a dar clases en distintos clubes o colegios, pero la pandemia nos complicó un poco.

-¿Cuántos alumnos y alumnas tienen a cargo?

-CV: Te voy a dar el número de diciembre del año pasado porque este año es como si no hubiese empezado. Se había terminado más o menos en 25 alumnos juntando los dos turnos. Este año el proyecto estaba en crecer mucho más, de hecho varios chicos y chicas se acercaron para empezar. Otro de los objetivos era arrancar con las clases para kids de cuatro a siete años, aunque en las clases de infantiles hay alguno de cinco o seis, tengo ganas de armar un grupo especial para esas edades, pero bueno también tendrá que ser el año que viene.

-¿Cuándo crees que van a poder volver al dojo?

-CV: Vamos a ver, pero seguro vamos a ser los últimos, encima no vamos a poder dar clases tradicionales, vamos a tener que dar clases con aislamiento, reducidas y sin posibilidad de hacer un frente a frente, pero te repito: “El taekwondo se adapta a todo”.

-¿Le sacas algo positivo a esta pandemia?

-CV: Se nos abrieron un montón de puertas con todo esto. Nosotros tenemos contacto con el Gran Maestro Wim Bos, que es el máximo exponente del Taekwondo ITF a nivel mundial, y tuvimos clase con él desde Italia a través de Zoom y el fin de semana pasado tuvimos un curso para gente de todo Centro y Sudamérica. Jamás se nos hubiese ocurrido dar un curso por Zoom uniendo gente de todo Latinoamérica. Y yo creo que cuando todo vuelva a la normalidad se va a seguir haciendo porque es una manera de mantenerse en contacto.

-¿Qué significa para vos representar al club del que sos hincha en la disciplina que tanto amas?

-CV: Es algo que siempre soñé, era un objetivo que no pensé que se me iba a cumplir tan pronto, pero desde que arranqué que tenía el objetivo de estar dando clases en el club y llevar a los chicos y las chicas a competir representando a All Boys, como pasó que fuimos al panamericano en Brasil en el 2018 o de ir al Sudamericano que se hizo en Buenos Aires el año pasado. Sinceramente es algo que siempre soñé, además lo sentís con otra presión y con mucho orgullo. Ahora me pasa que voy a una capacitación, algún curso o algún torneo y me ven con la campera blanca y negra y la gente ya sabe que soy el profesor de All Boys, más allá de que uno es un enfermito y siempre lleva algo mostrando el escudo. Aparte el club nunca fue representado en esta disciplina, tuvo mucha gente por los años 1997 y 1998, pero luego con los problemas económicos que tuvo el club en el 2000 la actividad no tuvo éxito y desapareció. Ahora volvió a resurgir. Hoy por hoy el socio de All Boys y la gente del barrio tiene la posibilidad de acercarse al club a través de esta disciplina.

-¿En qué torneos participa el club?

-CV: El primer torneo al que fuimos con el club fue el panamericano que se hizo en Santos, Brasil en el que compitieron Kevin Lin y Junior Arévalos. El año pasado tuvimos el torneo Centro Sudamericano que se disputó en Buenos Aires en el que compitió Rocío Sánchez, primera sub campeona sudamericana de All Boys en la modalidad de formas. También compitieron Franco Palombo, Eduardo Díaz Castillo y Bruno Gaudino. Estuvimos presentes en torneos locales de la Asociación, Federales, en el Top Fight y en el Open de Bariloche, por nombrarte algunos. En total fueron seis o siete torneos en los que participamos el año pasado y por lo general siempre volvimos con alguna medalla. Este año teníamos varios proyectos de viaje porque estaba el panamericano en Chile y tuvimos varias invitaciones para viajar a Bariloche, Tucumán, Mendoza y Misiones.

-¿Viste crecimiento de la disciplina dentro del club desde que vos estás a cargo?

-CV: Cuando empecé no había nadie, bueno, en realidad un alumno que antes de que se oficialice la actividad en el club, no se cómo, llegó y me dijo: “Quiero hacer taekwondo”. En un tiempo de trabajo de menos de dos años aumentamos la cantidad de alumnos, participamos en torneos locales e internacionales y tuvimos cambio de lugar porque nosotros habíamos empezado debajo de la tribuna Chivilcoy. Yo había montado un “dojo móvil” del otro lado donde está el Molo, lo que pasaba es que en invierno se complicaba por el frío y cuando llovía se inundaba un poco, pero finalmente se dio de poder utilizar el espacio Vicente Cincotta, sobre Mercedes, que es donde montamos el dojo. La idea es cuidarlo, mantenerlo e ir agregándole accesorios y máquinas de entrenamiento y con el tiempo agrandarlo para poder utilizar mejor el espacio para brindarle al socio siempre un poquito más. El crecimiento también se ve reflejado en las personas que se van acercando, no solo chiquitos, sino también personas adultas porque esta actividad te da la posibilidad de hacerla de una manera recreativa y por el otro lado tenés alta competencia.

-¿Para quienes está apuntado el taekwondo en el club?

-CV: La idea es darle un espacio a todas las personas, de cualquier edad, el taekwondo integra. De hecho hay un proyecto que justamente es para la gente de la tercera edad que se llama Harmony, que es una mezcla del arte marcial con yoga. Ojalá se pueda llevar a cabo en el club. También puse a disposición la actividad para poder integrar a chicos y chicas con capacidades diferentes.

-¿Cuál sería el mensaje final para la gente que necesita o tiene ganas de hacer alguna actividad así, pero no se anima?

-CV: Que vengan y que prueben al menos dos clases. No hay que creer que uno no puede, al contrario, uno puede el tema es querer e intentarlo. El objetivo de la actividad siempre es integrar, que no se quede nadie afuera, no importa ni la edad ni las cualidades que tengas, en el club hay espacio para todos.